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Y el impacto de investigaciónes recientes
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Ritos subterráneos salen a la luz: necrópolis de humanos y llamas en El Olivar
A partir de trabajos de obra vial, han surgido desde las excavaciones, los restos de una necrópolis con más de 200 osamentas humanas junto a 57 camélidos. El descubrimiento ha sido estudiado por Paola González y un grupo de investigadores, y revela que en el sitio de El Olivar, existía un vínculo oculto contenido bajo el Valle del Elqui.
A partir de trabajos de obra vial, han surgido desde las excavaciones, los restos de una necrópolis con más de 200 osamentas humanas junto a 57 camélidos. El descubrimiento ha sido estudiado por Paola González y un grupo de investigadores, y revela que en el sitio de El Olivar, existía un vínculo oculto contenido bajo el Valle del Elqui.
Como un brote intrusivo de magma, la alianza interespecie humano-llama emerge desde el macizo rocoso alterando su reposo relativo. La disposición simétrica de las osamentas y su orientación hacia la Cordillera de los Andes, develan un orden que podría dialogar no sólo con el entorno, sino con el resto del planeta.
Los trabajos de la obra vial y la remoción de tierra, estarían exponiendo un sistema ritual; un mensaje secreto que ha estado en reposo durante siglos, y ahora irrumpe en la luz dura de la superficie.
Por: Eliana Hertstein Silva
Imágenes: Paola González
En 2014, durante la excavación de un nuevo trazado en la Ruta 5 norte del semiárido chileno, una gran necrópolis prehispánica conocida como El Olivar vuelve a situarse en el centro del debate arqueológico, siendo considerada uno de los hallazgos prehispánicos más relevantes de Sudamérica. Más de 200 osamentas humanas y 57 camélidos en contexto de entierro funerario preincaico revelan un mensaje oculto contenido bajo el relieve de uno de los principales valles de la Región de Coquimbo, El Elqui.
Un estudio multidisciplinario basado en el cruce de distintas líneas de evidencia -osteométricas, genéticas e isotópicas-, confirma que parte de los camélidos corresponden a llamas domesticadas (Lama glama), presentes en el Norte Chico antes de la llegada del Inca (1470-1536 d.C.). Este dato es crucial, pues indica que la relación humano-animal forma parte de un sistema cultural previo. Los investigadores identifican una continuidad cultural entre los complejos El Molle (0-800 d.C.), Las Ánimas (600-200 d.C.) y la cultura Diaguita (1000-1536 d.C.), lo que transforma la lectura del sitio y sitúa a la llama en una relación interespecie activa dentro de las exequias.
Desde esta clave, el hallazgo puede leerse como un dialecto viviente. Eduardo Viveiros de Castro, al estudiar las ontologías amerindias, plantea la experiencia funeraria como un acontecimiento que reorganiza las posiciones en el mundo, sin provocar una desaparición absoluta de los seres, redistribuye los vínculos en que las especies se relacionan entre sí.
En El Olivar, la unidad camélido-humano es reorganizada materialmente tanto en la disposición conjunta de las osamentas, como en la orientación compartida que tienen bajo tierra. La geografía del paisaje contiene una escena que parece responder a un diseño mental, algo así como un proceso estético donde la intimidad se refleja en la medida que un esqueleto se posiciona frente a otro. De ahí que la simetría y la orientación, puedan pensarse como dos variables posibles para especular.
El análisis osteológico sugiere que las llamas presentes en los entierros no corresponden a animales destinados al consumo ni a prácticas de faena. En algunos contextos se registra el hallazgo de ejemplares jóvenes y otros adultos, muchos de ellos completos y anatómicamente articulados. A diferencia de las prácticas funerarias incaicas posteriores, donde el animal ocupa un rol secundario asociado al transporte o acompañamiento, en El Olivar, los camélidos parecen generar un vínculo estrecho; una dupla simbólica dentro de las honras fúnebres. Los animales más allá de cumplir un rol utilitario, participan del acontecimiento mismo de la muerte.
En continuidad con estos estudios, la evidencia arqueológica de El Olivar señala que la organización espacial de los cuerpos responde a patrones de orientación. En este contexto, se documenta la manipulación y reorganización intencional de los restos óseos de manera reiterada y en aparente simetría dentro de las estructuras funerarias.
En este contexto, humanos y animales comparten ejes de disposición hacia el paisaje circundante, alineados de este-oeste y en dirección al cordón andino visible desde el sitio arqueológico.
Escena funeraria interespecie:
animal y humano sugieren un patrón
de organización y simetría dentro de las exequias.
Ahora, si la disposición funeraria modela un nuevo mapa en la esfera terrestre, surge una pregunta más amplia: ¿de qué manera esta disposición interespecie se vincula con un sistema físico mayor que el planeta?
A esto se suma otra capa.
En la Tierra existe un fenómeno conocido como Resonancia Schumann o también llamado “latido” del planeta. Se trata de un conjunto de ondas electromagnéticas de muy baja frecuencia que circulan entre la superficie terrestre y la ionosfera. El resultado, es una serie de resonancias parte de una permanente oscilación energética. Bajo esta idea, la Tierra puede ser vista como una gran caja de resonancia con un pulso propio, un latido físico que atraviesa todo aquello que se encuentra en su superficie o enterrado en ella.
Pensar la Tierra como un sistema vibrante implica que toda materia, orgánica, mineral, enterrada o expuesta está en constante correspondencia entre sí. Desde esta perspectiva, los entierros funerarios dejan de ser un evento aislado y pasan a ser parte de un conjunto resonante.
En este sentido, la interacción tanto de fuerzas visibles como invisibles, permite pensar lo singular de esta relación interespecie.
Los trabajos de la obra vial y la remoción de tierra por tanto, exponen un sistema ritual; un mensaje secreto en reposo durante siglos, que ahora irrumpe en la luz dura de la superficie. La remoción de tierra no solo desplaza unidades geológicas. También el estrés inducido en el suelo por la obra vial modifica el reposo relativo del sitio arqueológico, afectando su estado vibratorio. No es posible afirmar una causalidad directa, pero resulta sugerente pensar que esa irrupción material altera un equilibrio antiguo. El desplazamiento hace regresar a la superficie un escenario dispuesto para permanecer bajo tierra.
Vista general de estructuras funerarias.
La orientación y proximidad de los cuerpos configura una forma de inscripción en el paisaje.
La orientación y proximidad de los cuerpos configura una forma de inscripción en el paisaje.
Excavación arqueológica.
La remoción de capas geológicas expone un sistema funerario en reposo.
La remoción de capas geológicas expone un sistema funerario en reposo.
colaboradoras
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